El rocío aún queda en el asientofrente a la puerta de alguienel hombre sostiene un pañoy limpia todo alrededorla moto sigue fría todavía no ha arrancado
La lámpara al inicio del callejónsigue encendida solauna sombra se alargasobre la vieja pared de latasuena una escoba desde adentro
Una sandalia yace de ladoante el escalón mojadoalguien la olvidódesde anocheel hombre la mira y pasa por encima
Se sienta en el asientopero no se va enseguidala mano gira el aceleradory lo suelta de inmediatoel rocío cae gota a gota sobre el velocímetro
Al fondo del callejónse abre una puertala mujer se inclinarecoge la sandaliaella levanta la vista sin decir nada
El motor arranca por primera vezaún con vacilaciónel hombre vuelve la cabezamira una vez másella ya entró en la casa la puerta se cierra