El anciano permanece quietoen una silla plástica azulfrente a la pequeña verandael sol del mediodía cae de llenoél no cierra los ojos ni mira a nadie
Un gato amarillose acerca a sus piesfrota la cabeza contra el bastóny luego se tumba allíél no le acaricia la cabeza solo permanece sentado
El pregón de la frutaa lo lejos, al inicio del callejón"mangos maduros, mangos"resuena en el sol del mediodíael anciano sigue sentado como si nunca lo hubiera oído
Un niño correfrente a la verandase detiene un segundolo mira y sigue corriendoel anciano inclina la cabeza muy apenas
Una mujerse detiene al inicio del callejónmira hacia ély luego se vuelveel anciano se levanta más despacio que otras veces
La silla plástica queda vacíafrente a la pequeña verandala tarde baja poco a pococubriéndolo todoél ya entró en la casa la puerta sigue abierta